La animadora Marianne Schmidt salió al paso de los rumores que hablaban de una supuesta mala relación con su compañero de matinal en Mega, José Antonio Neme. Fue durante su visita a los Premios Cordillera 2026 donde la comunicadora conversó con Página 7 y aclaró las especulaciones que se venían instalando hace varias semanas sobre el vínculo entre ambos.
Schmidt confesó que se enteró de los comentarios por la prensa y que ni siquiera sabía que existían versiones sobre un distanciamiento. “Me enteré por la prensa. ¿Me vas a creer? Estábamos en un contacto justo cuando él llegó; más encima, pasó más de tres semanas en Asia. Estábamos en vivo y la Karen (Doggenweiler) comenta eso y yo le dije: ‘De verdad, ni siquiera yo lo sabía'”, relató.
La periodista explicó que no acostumbra a ver los programas de farándula, por lo que desconocía las interpretaciones que se habían armado sobre su actitud en pantalla. “De verdad no veo los programas de farándula. Y creo que ahí es cuando se comenta un poco eso de la mala onda. ¿Qué pasa? Muchos hablan de mi rostro, de mi cara. Y la verdad es que yo soy muy transparente”, aseguró.
En esa línea, Schmidt entregó la explicación detrás de las expresiones que algunos televidentes leyeron como señales de molestia hacia Neme. “Pero más que mi cara de enojo, son de concentración porque estoy súper corta de vista. Y miro así y la gente cree que yo estoy enojada, pero no es eso”, aclaró.
La comunicadora también subrayó el cariño y el respeto profesional que mantiene con el conductor de Mega. “Entre nosotros dos, no solo nos queremos mucho, nos respetamos como profesionales. Y la verdad es que trabajamos como un gran equipo”, expresó.
Además, valoró el respaldo que recibe de Neme cuando le toca asumir la conducción del matinal en reemplazo de Karen Doggenweiler. “Es más, yo me apoyo mucho en él cuando tengo que reemplazar a la Karen. Y él ha sido súper generoso en eso”, recalcó.
Para cerrar, Marianne Schmidt descartó cualquier distanciamiento y se despidió con un cariñoso mensaje para su compañero. “Así que buena onda, corazón coreano, nos queremos”, concluyó.
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