Carolina de Moras se abrió de par en par en el podcast “La vida que somos” de Fernanda Hansen y dejó a más de uno con la boca abierta al contar que sueña seguido con Felipe Camiroaga, el recordado animador que falleció en la tragedia de Juan Fernández.
En la conversación, la animadora habló sin filtro sobre la muerte y las pérdidas que le tocó enfrentar. “Hoy para mí la muerte es como… no he logrado el hinduismo aún para decir que la muerte es como el paso hacia la otra vida y hay que celebrarlo, porque los que quedamos acá todavía quedamos muy cojos, sin una extremidad, entonces es muy doloroso”, reflexionó. Pero agregó que logró suavizarla en su alma: “Cuando empecé a soñar, por ejemplo, con las personas”.
Fue ahí cuando soltó la bomba: “Yo sueño ene con Felipe. Te morís como hablamos”, le confesó a Hansen, quien le respondió entre risas: “Sí, si es bueno para aparecer”. De Moras admitió que llegó a pensar que se estaba volviendo loca, pero se tranquilizó al saber que a su amiga le pasa lo mismo.
La modelo detalló cómo son esos encuentros oníricos. “Hablamos y en mis sueños, es muy loco (…) como que me dice: ‘Quiero volver y que entiendan que no me morí. ¿Pero cómo lo hacemos para que la gente no cache y no piense…? Quiero volver a estar presente, ayúdame para que la gente no piense que me fui y que fue como una pataleta, sino que yo simplemente tenía que desaparecer porque lo necesitaba, ahora quiero volver, entonces ayúdame a que la gente entienda que estoy de vuelta’. Siempre en mis sueños es así”, relató.
La conversación también tocó los duros momentos que le tocó vivir. La muerte de su padre, tras un cáncer fulminante, fue un golpe brutal. “Cuando a mí se me murió mi papá, me sacaron el piso… Él era suizo, muy estricto, con presencia potente… Cuando se murió, se me desarmó toda la línea conductual que yo tenía”, contó. Apenas dos días después decidió volver al matinal de TVN. “Se murió un martes y yo el jueves decidí volver a trabajar, ¿por qué? Porque yo tenía que cumplir, porque más encima estábamos pasando un supermal momento en el Buenos Días a Todos, estábamos súper expuestos”, explicó.
Luego vino el accidente aéreo en el archipiélago Juan Fernández, donde fallecieron Camiroaga y otros integrantes del equipo. Para De Moras fue un dolor distinto: “Fue un dolor que no era mi dolor, mi angustia. Sostuve el dolor de un pueblo”. Incluso contó que se encerró en su casa por meses: “Yo no salí por meses de mi casa porque no podía seguir abrazando una señora más que me llorara. La gente sentía a Felipe como propio, era un familiar más, pero yo decía ‘tengo demasiado dolor para ir a abrazar y consolar a los demás'”.
Para sobrellevar el duelo, la animadora buscó respuestas en libros como El poder del ahora y El libro tibetano de la vida y la muerte. “Aprendí que el dolor es el dolor, y que hay que sentirlo… Yo necesitaba entender la muerte para dejar de llorar a los que habían partido”, cerró.
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